Archivos para 22/06/2011

LA CUEVA DE LOS DOBLONES

Julio César Romano

Brief. Valencia (2011). 117 págs.

Julio, Marcos, Marta y Adrián se disponen a pasar un verano más en Mohedas de la Jara, un pequeño pueblecito al pie de los montes de Toledo. Pero lejos de ser como esperaban, se verán envueltos en una aventura en la que no faltarán pueblos fantasmas y un gran tesoro inca. Todo comienza con la búsqueda de tesoros en un pueblo abandonado muchos siglos antes.Gracias a un detector de metales encuentran un enigmático medallón. El trabajo en equipo y la valentía ante la adversidad para solucionar conflictos son algunos de los temas que propone el autor en esta obra. Los protagonistas no solo deberán enfrentarse a problemas externos, sino también a sus diferencias personales.
La cueva de los Doblones es una novela de aventuras llena de alicientes. La dosificación de la intriga, el retrato de los personajes y la magnífica contextualización atrapan al lector desde la primera línea.

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La canción de Mani Blay de Jordi Sierra y Fabra. MadridEditorial Bruño , Paralelo Cero Nº 70,  2011.  202 pp., 8.50 euros. A partir de 13 años.

Por Miguel Luis Sancho.

Mani Blay es una estrella de la música, un ídolo para miles de adolescentes, la última leyenda del gran circo del rock. En las calles de Barcelona, una fans enloquecida acaba de atentar contra su vida. Siete disparos, que le han conducido hasta el quirófano de urgencias de un hospital. Allí, en medio del desconcierto, un enfermero roba su camisa ensangrentada, como si se tratase de una valiosa joya o de una reliquia religiosa. El final de John Lennon parece repetirse. Otro mártir está a punto de ingresar en la Historia sagrada del Rock.

Este hecho truculento desata la locura colectiva. Seguidores, periodistas, familiares, disc-jockeys, coleccionistas,… Todos quedan conmocionados por la impactante noticia, mientras que el cantante se debate agónicamente entre la vida y la muerte.

El libro se encuentra dividido en tres estrofas y una coda, imitando la estructura de una composición musical. De hecho, como ocurre en varios lugares de la novela, el autor incluye la letra de algunas de las canciones del ídolo de masas. Este recurso le sirve para dar vos a Mani Blay, para mostrar su fondo romántico, puro e indestructible. Lástima que no se trate de un libro transmedia, ya que la novela podía haber incluido, una banda sonora, incluso vídeos musicales del cantante. Se hubiera conseguido una obra mucho más vanguardista y moderna.

Además, la novela nos invita a reflexionar sobre el disparatado mundo de la música, sobre el delirante circo del rock, tan comercial y absurdo, clonado hasta ser “solo forma, no fondo”.  Con este libro,  Sierra y Fabra defiende la necesidad de volver a “la pureza del primitivo empuje”, al talento creativo, a la música llena de contenido, a la verdadera “joya” espiritual, tan necesaria sobre todo en la adolescencia.

Como un gran mago de la narración, el autor urde una inteligente red entre los personajes, dando lugar a numerosas y variadas subtramas, que se desarrollan con coherencia y naturalidad a lo largo de toda la obra. En general, los personajes están bien caracterizados, aunque quizás puedan parecer un poco tópicos a un lector adulto: la fans enloquecida, el coleccionista, el crítico musical, la novia del músico, su manager… Cabe destacar las escenas de conjunto, como la final del libro, donde el autor mueve a los personajes con una soltura admirable, como si se tratara de una cuidada coreografía.

Con su estilo directo y afilado como un estilete, el autor no da tregua al lector desde el arranque, sumergiéndole en una trama emocionante y llena de suspense. La brevedad de los capítulos,  la utilización de frases cortas y  el empleo de diálogos vivos favorece la rápida lectura de la obra, que no ofrecerá ninguna dificultad al lector juvenil al que va dirigida.

La única crítica posible de esta nueva versión del libro es que se trata de una novela más de “Jordi”, que no va más allá, que se repite algunos de sus temas preferidos, muchas de sus técnicas narrativas… Sin embargo, la novela presenta una impecable factura y posee interés en sí misma.

Al que firma esta reseña, todavía le queda mucho que aprender de  La canción de Mani Blay.