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EL MENSAJE DEL MAL

CÉSAR FERNÁNDEZ GARCÍA

ALGAR, 2012

Un becario muere súbitamente en el despacho de la Facultad de Filología. En un principio, todos creen que el estrés de los estudios ha acabado con su vida, pero un periodista descubre una trama que cambia el cariz del artículo y le obliga a centrarse en una secta satánica. Y en el origen de todo, un peligroso manuscrito diabólico envuelto de asesinatos, desapariciones, misterio…

Una novela escalofriante, que da miedo de verdad.

MIGUEL LUIS SANCHO
EDICIONES PALABRA
LA MOCHILA DE ÁSTOR Nº 23

Una novela de intriga y de aventuras, ambientada en las míticas costas gallegas, donde la fantasía se mezcla con la denuncia contra la lacra del narcotráfico.

Al pasear por la playa, Marco descubre unas extrañas luces en el mar mientras un barco de contrabandistas se detiene en medio de la bahía. Al día siguiente, conoce a Diana, una chica que acaba de llegar al pueblo. Las historias de ambos jóvenes, como si se trataran de dos ramas de hiedra, están condenadas a fundirse. La presencia de una banda de narcotraficantes y de un misterioso anciano hace que sus vidas corran serio peligro.

Cuatro muertes para Lidia
Enrique Páez
Editorial Bruño
Colección Paralelo Cero
124 págs.

Lidia, una adolescente de quince años, narra su largo e incierto viaje a través de un mundo en llamas, recién salido de un Apocalipsis. Con un inicio impactante, que muestra a su pueblo calcinado e invadido por las ratas, la protagonista, acompañada de su padre y de su hermano deficiente, huye de su hogar en busca de su madre y de una posibilidad de futuro más allá de los desiertos de ceniza.
El autor utiliza un lenguaje expresivo y rico que atrapa al lector en una historia de supervivencia al límite, con escenarios de pesadilla, descritos de forma detallada y realista, en los que se producen escenas cargadas de emotividad y dureza.

Como una pluma

Tan solo oscuros senderos
alcanzan a ver mis ojos.
De mí sólo quedan despojos;
en mi interior desespero.
El viento arrastra las hojas
marchitas, de la primavera.
Las envidio. ¡Quién quisiera
que, al caer, alguien te coja!
Mi sombra se desvanece
y la tormenta me alcanza.
La lluvia limpia mi cara.
Y las lágrimas desaparecen.
Algo en mi interior
quiere echar a correr.
Pero mi cuerpo es su prisión.
Y su tumba, mi desaliento.
Aun así reúno fuerzas,
y tomar impulso intento.
Mis piernas no responden
y me dejo caer.
Como una pluma ligera,
pluma que mece el viento.
Sin nada que perder.
Sin nada que sentir.
Sin nada que querer.

Carmen Carreras, 1ºB, Primer premio de poesía en la categoría de 1º a 3º de ESO.

Memorias de mi muerte

­ He dicho que no puedes ir a esa fiesta y punto.

­ Pero mamá…

­ Ni pero mamá ni nada, eres muy pequeña para ir a esas fiestas.

­ ¡Es que para ti todo el mundo que no tenga más de ochenta años es pequeño!

­ Nerea, que estamos en medio de la calle ¡no me vuelvas a levantar la voz!

­ ¿Sabes qué te digo?, que paso de tu cara de payasa.

­ ¡Nerea, vuelve aquí!

­ Hasta luego.

­ ¡Nerea, cuidado con el coche!

­ ¿Qué co…?

­ ¡NEREA!

*****

¿Dónde estoy? ¿Qué es este sitio? Todo está oscuro. A lo lejos escucho ruido, mucho ruido, pero no consigo averiguar lo que es ni de donde procede. Me duelen mucho las piernas, la cadera y una muñeca. Creo que me la he torcido. Lo último que recuerdo es un coche viniendo hacia mí. Imagino que lo debí de esquivar. Pero eso ahora no importa, lo que realmente importa es saber dónde estoy. Difícil tarea teniendo en cuenta que no veo nada. Me concentraré en el ruido que se escucha a lo lejos. Hay mucho jaleo, mucha gente está hablando a la vez. Pero, por encima de todas esas voces, creo distinguir la de mi madre. Decididamente es la de mi madre y dice ‘’Nerea, hija mía, por lo que más quieras, despierta’’ ‘’Nerea, despierta, por favor’’ ‘’Nerea, por Dios, despierta’’. No lo entiendo, ¿qué está pasando? Estoy en coma o acaso me he desmayado. Ahora que me doy cuenta, ya apenas siento dolor. Es más, ya ni siquiera siento las piernas… Me cuesta mucho respirar. Ya no oigo nada. ¿Qué pasa? ¿Por qué se han callado todos? Aunque a lo mejor, no se han callado. A lo mejor soy yo la que ya no oye nada. Ya no siento nada, ninguna parte de mi cuerpo. Creo, creo que este es mi fin. Me estoy muriendo. Adiós, mamá, todo ha sido culpa mía… no quiero que te sientas culpable. Siento como si flotase. Ya ape… nas oigo mi… iispensa… mien… tos.

Marina González Beas, 1ºB, primer premio de microrrelato. Categoría de 1º a 3º de la ESO.

Aliteraciones

Publicado: 12/04/2012 en Uncategorized

En clase hemos escrito aliteraciones, ya sabéis, ese recurso que consiste en repetir un sonido más de lo normal. Aquí ponemos dos de los ejemplos que más nos han gustado:

Parecía que Pedro pretendía permanecer postrado en el pilar, pensando en la probabilidad de partir con sus pesadas piedras de colección hacia la playa. Pero lo que realmente poseía sus pensamientos era pintar perros.

Marina González Beas, 1ºB.

Poco a poco, pez payaso, pues para un pez picar es complicado. Pero a picar peras puedes probar: las pongo en el pozo, las pelas y zampas. Aunque el peral sólo las da en primavera. ¿Cómo picará las peras el pez payaso si el peral sólo tiene en primavera, y ahora están podridas y pochas? Por Dios, pequeño pez payaso, ¿por que no podrás picar placton?

Carmen Carreras, 1ºB